Por su interés reproducimos en formato de post, los comentarios enviados por un comentarista anónimo, que resume acertadamente, los despropósitos de los últimos años de una buena parte de los alcaldes de las principales ciudades españolas, en un afán dilapidatorio por tener su(s) tranvía(s), sin los cuales, su ciudad y su ego, ya no serían nadie.
