20 marzo, 2017

La huelga de los taxistas


Image result for taxis madridHace dos semanas nos referíamos al conflicto de los estibadores, que si alguien no lo remedia, las huelgas convocadas serán inevitables. En este caso, el gobierno está cogido entre la espada de los estibadores y la pared de una sentencia del Tribunal Europeo, por lo que los interlocutores deberían ser más bien los estibadores y la UE y no el gobierno español.

A estas huelgas se han sumado el 16 de marzo los taxistas de Madrid y Barcelona (2 y 8 horas ,respectivamente), que están que echan chispas por el tema de Uber y otros operadores con conductor, que ha venido a poner en entredicho el modus operandi de un gremio desde años ha.

En ambos casos lo que subyace es la misma cosa. Una actividad gremial, monopolística y súper regulada en lo que supone el acceso al desempeño de la profesión de taxista o estibador. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, sin el menor atisbo de apertura o liberalización de la actividad.

El taxi sigue anclado en el pasado

El taxi sigue anclado en la reglamentación, en su autodefinición como servicio público, cuando en realidad es tan público como pueda ser la venta de mercancía en los grandes almacenes. El taxi no es un servicio público es un servicio colectivo, es decir, una actividad que presta un servicio a muchas personas.

Al sector del taxi le gusta estar amparado bajo el paraguas de los ayuntamientos y practicar el numerus clausus, al igual que los estibadores. No está sujeto a las reglas de la competencia, ni mucho menos a las de la calidad.

Hasta hace muy poco no era difícil ver a conductores en chanclas y pantalón corto en verano y el remoloneo en poner el aire acondicionado del vehículo, se sobreentiende para gastar menos, sin importarle a quienes practican esta conducta, que el viajero se cueza en su propio sudor en el asiento trasero.

En torno al taxi existen burocracias de pelajes variados: las distintas asociaciones gremiales y la cúpula que agrupa a todas ellas. Los precios, que ellos llaman tarifas, son caras, como han venido a demostrar los nuevos operadores y según hemos expuesto en un artículo anterior.

Podíamos seguir con las licencias, anacronismo medieval del que ya nos hemos ocupado y ahora no vamos a repetir.

El futuro pasa por el coche eléctrico compartido

Sin duda, el uso compartido del coche, según Dans, es un integrante seguro de los escenarios de transporte que viviremos en nuestras ciudades en muy poco tiempo. Eléctricos o no, autónomos o no, la idea de desplazar un aparato de varios cientos o varios miles de kilos de peso para transportar a una sola persona no tiene ningún sentido, y la tecnología ha avanzado lo suficiente como para hacer posible que la coordinación de las necesidades de desplazamiento de las distintas personas que son agrupadas en un pool funcione a un nivel eficiente.

Si la idea de compartir vehículo con otras personas no te resulta atractiva por alguna razón, parece recomendable que vayas revisando tus prioridades. Pronto, será la mejor de las opciones. En muchos sentidos.

El futuro pasa por tres actuaciones:

• La primera, la potenciación de aparcamientos de disuasión en los ámbitos periurbanos de las ciudades y del transporte público como modo de acceso a las grandes urbes.

• Segunda, el abandono de la ecuación un hombre = un coche para ser sustituida por el uso compartido de los vehículos.

• Tercera, el uso masivo del coche eléctrico compartido como modo prevalente del tráfico rodado en las ciudades.

El taxi, si quiere sobrevivir, debe ponerse las pilas

• Como primera provisión el sector del taxi debe abrirse a la competencia y derogar que el acceso a la actividad se vea condicionado por la adquisición de una licencia, que es una mera y simple actividad especulativa.

• El taxi, en segundo lugar, debe desmunicipalizarse y viceversa. El taxi debe ser una actividad liberalizada, por tanto libre, sin barreras ni restricciones de entrada.

• Ya mismo, el taxi debe ser un medio de transporte compartido.

• El taxi, como operador tradicional, debe dejar de competir consigo mismo y competir con los nuevos operadores.

• Los conductores deben empezar a plantearse que en un plazo cierto, más o menos corto, más o menos largo, los vehículos van a ser de conducción autónoma, es decir, sin conductor.

• La huelga que plantea el sector está abocada al fracaso porque el taxi no puede retrasar el reloj de los avances tecnológicos y liberalizadores.

• La huelga no puede ser para mantener el estatu quo, porque ello es remar contracorriente y debe dejar de ver a los nuevos operadores como enemigos y sí como competidores.

• Para ello debe buscar las ventajas competitivas y corregir el atraso secular en que ha estado instalado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A río revuelto, ganancia de pescadores. Si alguien en un momento pudo pagar 20-30-40-50 M. de pesetas por una licencia de taxista, ha debido considerar que compraba un puesto exclusivo de por vida. Ese dinero a plazo fijo le podría rentar mejores rendimientos. Los viajeros que necesitan desplazarse, antes que usar un taxi, por el precio de la carrera, se buscan la vida. Los monopolios no admiten competencia. La gente que elige Uber, o Bla-Bla-Car y no elige taxi, hace uso de su libertad. La gente que no quiere coger un taxi no lo va a coger y el gobierno debe impedir que los monopolistas creen barullo en la ciudad. En otros países cohabitan los taxis con Uber. Si no quieren trabajar por huelga, que no trabajen, pero que no impidan desplazarse a los demás. Cuando terminen de reivindicar los taxistas, que empiecen los camioneros y luego los autobuseros y luego los pescaderos y así.
En las revistas especializadas de automóviles he leido lo que cuenta FTF sobre los coches eléctricos compartidos, el nuevo concepto de taxi y me resulta muy atractivo. y eso va a acabar con todos los conductores de taxi. Más huelgas incluso con los autobuseros, que les joden el negocio. El futuro ya es presente y es irremediable. Existe el reciclaje y si no te adaptas al mundo eres un inadaptado y sucumbes. Y con el coche eléctrico, los impuestos del combustible para automoción, se le pasarán a la electricidad para automoción y los de las gasolineras venderán voltios.

Anónimo dijo...

En unos años el concepto de viaje va a cambiar. No será necesario desplazarse por razones de trabajo (la tripartita tendrá que buscar otra alternativa) porque a través de las redes se pueden desarrollar reuniones (las televisiones ya lo usan desde hace muchos años). Los viajes interprovinciales, nacionales e internacionales serán por placer. El concepto de trabajo en oficina será diferente. Estará la oficina en casa (el taller mecánico no) La ciudad será más habitable. Pero se producirán daños colaterales que ya estamos sufriendo. Con el nuevo concepto de coches sin conductor para la ciudad y tanto el Hyperloop como el tren tubo surcoreano del KRRI para viajes nacionales e internacionales, dejan ya el AVE obsoleto y el taxista condenado a desaparecer. No se han terminado las obras del AVE y ahora Barcelona ya quiere un tren de tubo a 1.200km/h. Los árabes han hecho un pan como una hostia, nos querrán devolver el AVE, que les va a salir mas caro y menos útil que un tren super rápido al que no le afecte la arena de desierto.