23 enero, 2014

La crisis: cambio de paradigmas*

Por
José Enrique  Villarino
Economista



Hace meses que la casta política y los medios que les bailan el agua llevan dándole vueltas a si la economía española crece décima arriba, décima abajo. Que si salimos ya de la crisis, que si de la recesión, que si son galgos, que si son podencos.


Venga macroeconomía, ¿y de la micro, qué?

Todo el mundo se queja, y con razón, que las mejoras que se vienen observando en las macromagnitudes económicas (mejora de las exportaciones, ligero crecimiento del PIB, mejora en las tasas de ahorro de las economías domésticas, etc) no se traducen en mejoras observables en el día a día de los ciudadanos, en la mejora del empleo, en la disponibilidad de crédito para el emprendimiento de negocios y de nuevas actividades económicas.

Jamás hubiese pensado que el tema de la que iba a ser mi tesis doctoral, acabaría siendo portada de los periódicos y tema de conversación normal de los ciudadanos. Mi tesis iba a versar sobre cuestiones metodológicas del engarce entre los ámbitos conceptuales y prácticos de la macro y la microeconomía. De los nexos que ligan ambos ámbitos, caso de que existan, que están por demostrar, a tenor de lo que estamos viviendo.

¿Por qué es esto así?, ¿por qué la mejora en los indicadores, puros conceptos, no se refleja en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y en crearse nuevos puestos de trabajo, que es lo que realmente más nos importa?

Pienso que falta perspectiva. Que los análisis que se hacen adolecen de perspectiva. Son planos y, lo que es peor, que ignoran lo que realmente nos ha ocurrido en estos casi últimos 10 años. Venga de hablar de los síntomas y poco hablar de la enfermedad. En realidad no sabemos, o sabemos muy poco de lo que nos ha ocurrido en estos últimos años. Y si no sabemos esto, con mayor o menor precisión,  malamente podremos saber qué hacer y lo que nos depara el futuro.


La crisis "nos" ha cambiado el modelo económico

Lo fundamental y lo más importante que ha ocurrido es que la crisis nos ha cambiado bastante radicalmente el modelo económico. No se trata como gusta elucubrar a algunos economistas de si entramos o salimos de un ciclo económico, de si lo estamos remontando o de si ya se empieza a salir del túnel o se observan brotes verdes, como dijo una auténtica indocumentada que vive ahora de los favores otorgados en su tiempo de ministra. Ha sido un cambio radical, que más tarde veremos en que ha consistido.

He dicho, intencionadamente, la crisis NOS ha cambiado, porque realmente ha sido así. Nosotros NO hemos cambiado el modelo económico, el paradigma económico en el que hemos vivido hasta ahora. Ha sido la crisis y sus consecuencias.

Volvamos al debate crecimiento económico sí, crecimiento económico, no. Supongamos que efectivamente, y ojalá que así sea, vayamos comenzando la senda del crecimiento económico y logremos crecer a tasas que superen las décimas que algunos airean como si fuesen récords imbatibles.

Pero, no nos hagamos ilusiones de que aunque las macromagnitudes vayan creciendo, el empleo se va a recuperar. La crisis nos ha auto ajustado y ha expulsado del sistema económico todo aquello que no era estrictamente necesario, pero que existía en una sociedad hiperinflada de crédito barato, hiperinflada de necesidades supérfluas, huperhinflada de ladrillo, hiperinflada de obras faraónicas e improductivas, hiperinflada de universidades, etc. La prueba es que, más o menos, ahora producimos lo mismo que en 2007 (un billón de euros) con seis millones de empleos menos, que restando la economía sumergida se quedarían en 4,5 o 5 millones de desempleados.


Los efectos demoledores de la crisis

Según un informe de la UE que hoy ha visto la luz, “el porcentaje de población española en riesgo de pobreza o exclusión social asciende al 28,2% (13,1 millones de personas), muy por encima de la media comunitaria del 24,8%. Los Estados miembros con una mayor tasa de población en riesgo de pobreza o exclusión social son Bulgaria (49%), Rumanía (42%), Letonia (37%) y Grecia (35%), mientras que los porcentajes más bajos corresponden a Holanda y República Checa (15%), Finlandia (17%), Suecia y Luxemburgo (18%).

Continúa diciendo el estudio que el 35% de los hogares españoles en riesgo de pobreza no reciben una cobertura adecuada de prestaciones sociales, un porcentaje que supera la media comunitaria (30%). Finlandia, Suecia, Holanda y Dinamarca son los países con menos hogares sin cobertura social mientras que Grecia, Chipre e Italia se sitúan a la cola. Además, el 15% de los hogares españoles en riesgo de pobreza dependen para sobrevivir de la pensión de los abuelos, una de las tasas más altas de la UE junto con Chipre, Grecia, Bulgaria, Letonia y Polonia”. Otro informe de Oxfam Intermón presentado ayer afirma que “en España, la riqueza de las 20 personas más ricas (77.000 millones de euros) es equivalente a la renta del 20% de las personas más pobres” (**).

Jamás las cosas volverán a ser como fueron

Mientras la crisis ha producido y produce estos efectos demoledores sobre la población española, los macroindicadores económicos mejoran en algunos aspectos. Es algo así como si conviviesen dos Españas, una virtual, numérica, matrix y otra, la real, la de verdad, la sufriente.

Desgraciadamente la crisis ha servido para expulsar del sistema a los más débiles, gracias a la aquiescencia de la clase política que ha salido en defensa de la otra parte que con ella forman un conglomerado, la clase financiera. El sistema, una vez que estallaron en mil pedazos las burbujas financiera y del ladrillo se ha autopurgado expulsando, repetimos, a los más débiles.

Debemos acostumbrarnos a que esta situación es, esencialmente, irreversible. Puede tener oscilaciones, en un sentido o en otro, algo mejores o peores según los casos, pero bastante definitiva. Para lo que hoy producimos, que es lo mismo que en 2007, como ya hemos puesto de manifiesto, al sistema, duro es decirlo, no le hace falta más empleo y tendrían que producirse altos crecimientos del PIB para demandar los empleos expulsados a lo largo de estos años, que han sido los de menor formación, jóvenes y mayores de 40 años, muchos de los cuales han retornado a su país de origen. Cuando la economía crezca, los empleos que se demanden no serán aquellos que se han quedado sin empleo hace dos, tres, cuatro o cinco años, los mayores de 50 años, ni los jóvenes ni-nis que adolecen de la más mínima preparación.

Asumamos, por mucho que nos cueste, que durante estos años de crisis se ha producido un cambio silencioso, que calificaría de asesino. Una especie de cáncer cuya metástasis iba matando empleos, hasta hacer que hoy nos encontremos como nos encontramos. Mal, muy mal.


Menos empleos y menos sociedad del bienestar

Cuando saltó la crisis fuimos los primeros (sí, los primeros, antes que analistas, diarios, docentes, etc) con la excepción del profesor Becerra de la UB que coincidió con nosotros casi en las mismas fechas, en decir que la crisis iba a ser muy profunda y muy larga. No era un ciclo, era  una crisis sistémica, de cambio de paradigma económico.

Ya hemos visto que las grandes obras e infraestructuras no crean el empleo que se pensaba que creaban y pocas más quedan por hacer, ferroviarias y no ferroviarias; pocas o ninguna vivienda queda por levantar con las cerca de un millón que existen vacías entre la costa  y el interior, nadie quiere volver a la agricultura, salvo para echar el rato y los mercados alimentarios ya están copados por grandes multinacionales extranjeras,  e industrias que merezcan tal nombre pocas ya vamos teniendo.

Se acabó ya hace tiempo el empleo entendido como un empleo fijo, en una empresa de toda la vida, con contrato indefinido, ni siquiera con contrato temporal sino con contrato mercantil, de autónomo. Se acabaron las grandes empresas estatales garantes de un trabajo para toda la vida, incluso para los nuevos funcionarios que serán una especie a extinguir. Se acabaron los sueldos holgados, porque ya se están generalizando sueldos medios de 800 euros y 10 horas de trabajo para titulados universitarios y porque nos hemos sonreído de los salarios chinos, creyendo que la distancia nos protegía y ya estamos aquí en esas.

Dentro de dos generaciones se habrán acabado pensiones, aunque mínimas, garantizadas para la mayoría de las personas mayores. Los jóvenes que hoy están cotizando, no tendrán derecho a prestación alguna, o si es el caso, a pensiones minúsculas y la asistencia sanitaria pública y gratuita será una prestación casi benéfica y de caridad.

Prácticamente, de la noche a la mañana, a una sociedad le sobraron 5 millones de trabajadores, que ha ido expulsando a los largo de estos últimos siete años y a la que todavía le queden bastantes más por expulsar. El resto de los ciudadanos que producen no pueden dar abasto para remunerarse a si mismos, cargar con las prestaciones de desempleo de los parados, además de con las pensiones de los mayores, la sanidad, la educación, el momio de las hipertróficas administraciones, etc, etc.


Conclusión: nuevos paradigmas económico y político

No sólo de turismo ha vivido, vive y ha de vivir España. Queramos, o no, debemos iniciar otra senda que cumpla dos requisitos: ser más autárquicos en energía, pero urgentemente, y generar industrias del conocimiento a través de la investigación y el dominio de las tecnologías avanzadas. De nada de esto se ha percatado el gobierno, ni la oposición, que proponen y juegan a lo mismo de siempre.

Para el nuevo paradigma económico que ya ha empezado a apuntar, luego de la borrachera de los mediados de los 90 y 2000, y de la resaca consiguiente, que es la crisis que padecemos, se necesita un nuevo traje político, antitético al actual. Una nueva organización y un nuevo sistema, de arriba abajo, al que se opone la casta bipartidista y no bipartidista política imperante.

No nos queda otra, que librarnos de la deuda que nos atenaza como particulares y como estado (el déficit público también somos nosotros) y buscar mercados fuera, porque el de dentro, nuestro mercado interior, se ha quedado escuálido y en coma.

No se si a esto que tiene que venir se le debe llamar regeneración, neokrausismo, o reinventar España. No lo se. Pero la situación en que nos encontramos es bastante parecida al pesimismo aquel del 98 de finales del XIX, sólo que sin los grandes genios literarios que aquella época produjo. Hasta la crisis nos barrió las neuronas.
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(*) ParadigmaEl término paradigma significa «ejemplo» o «modelo». En todo el ámbito científicoreligioso u otro contexto epistemológico, el término paradigma puede indicar el concepto de esquema formal de organización, y ser utilizado como sinónimo de marco teórico o conjunto de teorías.

(**) Compartiendo con los autores de la estadística las enormes diferencias entre los españoles más afortunados y ricos y los más pobres y necesitados, la estadística mezcla y confunde "riqueza" con "renta". Por riqueza se entiende "patrimonio", conceptos que NO son equiparables al de "renta". Por ejemplo, la propiedad de una finca o una casa es riqueza, patrimonio, mientras que el salario mensual es renta. En economía se estudia que la primera (riqueza o patrimonio) es una variable "stock", mientras que la segunda (renta) es una variable "flujo", se genera temporalmente. La comparación no es, pues, afortunada.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre leo con deleite los escritos de este economista de FTF. Las leyes de los grandes números tendrán su verdad. Han cambiado los paradigmas de la economía y ojalá se hayan eliminado para siempre todas esas inflaciones de todo eso que no es necesario y recuperemos la confianza en el gobierno, en los políticos, en los banqueros, en los empresarios, en la justicia, en la distribución equitativa de la riqueza. Esta crisis, ahora es una crisis de confianza en el sistema. Hay que cambiar el sistema y sus valores, pero los que están subidos al machito no quieren apearse. Lo que más preocupa al ciudadano es el paro y la corrupción: la inseguridad.

Anónimo dijo...

En el escenario actual que nos encontramos, nos podemos plantear si este es el paradigma que queremos seguir reproduciendo, o podemos y debemos decir basta. ¿Podemos buscar otro modelo? ¿Hay países europeos donde funcione un determinado sistema que de una buena calidad de vida a la gran mayoría de la población? ¿Funcionaría en España? ¿Funcionaría mejor un régimen de derecha, o de izquierda? ¿Son las ideas económicas las que fallan, o las decisiones políticas? Si hay soluciones, por qué no se aplican.

FTF, Foro del Transporte y el Ferrocarril dijo...

Anónimo de las 13:26
No, no es pensable que nadie quiera un futuro de tanta población parada e inactiva, soportada sólo por 17 millones de personas trabajando. Antes de la crisis había trabajo y de todo hiperinflado, con un pero: que todo ese crecimiento, empleo, obra pública, etc lo estábamos financiando pidiendo prestado.
Antes, cotizaban SS e impuestos los que ahora están en paro. Idem respecto de más pensionistas ahora que antes. Y así en este plan.
Lo que hay que hacer es:Ya hemos reducido salarios y ganado competitividad; el gobierno debe bajar impuestos para que tengamos más dinero para gastar e invertir y, si se puede, ahorrar. Hay que rebajar el coste de la energía que consumimos y ahorrar para devolver deuda (el otro gran coste anual). En definitiva, más austeridad y racionalidad. No hay otra. Des-engordar la administración y la política e incentivar la investigación.
En resumen, hacer lo contrario a lo que hicimos hasta mediados de 2007.
La teoría económica, cada vez tiene menos de ideología. Si fuese por ideología, ni PP ni PSOE se diferencian en nada: ambos han subido los impuestos, ambos han congelado las pensiones, ambos han recortado a los funcionarios, ambos han recortado sanidad y educación, ambos han recortado en investigación, ambos han y siguen incrementando el déficit, ambos no han tocado en serio el tamaño de las administraciones, y etc, etc, etc .....
Son reacios a medidas duras por los votos, aunque las tomen con los de abajo, midiendo no pasarse por los votos dentro de 2 años. Las medidas para con los de arriba, no se atreven porque les deben sus puestos (a los banqueros, grandes empresas de electricidad, comunicaciones, etc)
Pero, ojo, hacen lo mismo unos que otros PP o PSOE.
En estas estamos y siento no poder ser más optimista.
Gracias por tu comentario

Anónimo dijo...

Si “en España, la riqueza de las 20 personas más ricas (77.000 millones de euros) es equivalente a la renta del 20% de las personas más pobres”, habría que preguntarse cómo han conseguido esos esa riqueza como para que España se convierta en el segundo país de Europa donde más desigualdades sociales hay. Si son los banqueros y los grandes empresarios los que rigen la economía del país, los que deciden subir los impuestos y bajar los sueldos, los que deciden aumentar el paro y bajar las pensiones... no es un problema de las teorías económicas es un problema de sumisión de la ciudadanía porque los sindicatos han dejado de defender a los trabajadores: esos empresarios les dan su buen pellizquito para evitar las protestas. Ya hay ciudadanos organizándose en asambleas sin el liderazgo de los sindicatos.

Anónimo dijo...

No se cómo se pueden casar las teorías socialdemócratas con las más capitalistas, pero si se buscan soluciones se encuentran: los que viven de la explotación del petroleo no van a permitir que se disminuya su producción, boicoteando otras formas de energías alternativas incluso presionando al gobierno de turno para que haga leyes que les favorezcan e impidan la competencia y si se reduce, lo compensarán acaparando la producción de otras formas de energía. Debería ser el gobierno el que favoreciese la competencia.
El gobierno debería racionalizar la producción agrícola y ganadera, la explotación minera y pesquera... y estudiar hasta qué punto vale más comprar importaciones que producir a un precio competitivo. No se puede competir con el salario chino, pero si se pueden explotar racionalmente nuestros recursos y en eso deberían estar de acuerdo PP y PSOE para estimular la creación de empresas, en vez asfixiar a empresarios y autónomos. La EPA no refleja la realidad. En fin, alternativas hay en economía, pero no en política.

Emilio dijo...

De momento, los curritos ya estamos donde y como querían. Y encima, tendremos que dar gracias de que el aire que respiramos sea gratis, por ahora.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/18/andalucia/1358541477_909155.html

No tiene mala "bola" esta señora. Viendo lo que escribió hace un año, se diría que le escribe los discursos a Rajoy.

Saludos.

Miguel Gómez Villarino dijo...

Muy de acuerdo en las líneas generales. La crisis no es algo estrictamente negativo, como se suele interpretar, sino que más bien corresponde con cambios necesarios , más o menos bruscos- dentro de los sistemas, que en su adaptación efectivamente pueden depurar mucho de lo superfluo. Creo que uno de lo s grandes retos estará en generar empleo, y de qué forma distribuirlo, en una economía que cada vez puede producir más,y gestionar más, con menos manos; y en cómo se generan nuevas necesidades, nuevas iniciativas, y empleos asociados a estas