24 septiembre, 2008

La larga crisis que nos afecta

Del cero al infinito o de la euforia al pánico: el patio de monipodio



Por

José Enrique Villarino

Economista



Lo de la euforia y pánico lo dice ahora, -tiene gracia- Alan Greespan. Un día, la debacle en la bolsa. Al siguiente, crecimientos de más de cinco puntos de media. Al siguiente, pérdidas del 3%. Un día la Reserva Federal sale al quite, al siguiente, la cosa no está tan clara. Un día se inyectan 700.000 millones de dólares y al siguiente se niega la mayor. Este es el panorama, este es el tornado. ¿Dónde está el epicentro de la calma? ¿Qué política económica tenemos en occidente? Hoy, alguien socialdemócrata, valga la redundancia, demócrata, dice que se hundan los cabrones que han arriesgado lo indecible para atesorar riquezas basura, que el estado no está para salir en su socorro. Al día siguiente, un conservador republicano pugna por intervenir en el mercado financiero para salvar el sistema y no perjudicar, de paso, a los pequeños inversores o impositores. ¿A qué travestismo político y económico jugamos? Mientras tanto, la situación se parece cada vez más a un dominó, hasta hace poco perfectamente ordenado en formación de combate, en un derrumbe de fichas, una a una, hacia atrás, como fichas borrachas de anís “La Asturiana”. O, también similar, a aquello del “Maquinista de la General” de los hermanos Marx de “madera, más madera” en que para alimentar la caldera y hacer que el tren avanzase, la madera provenía de los vagones. Llegó un momento en que sólo avanzaba la máquina, sin vagones. Y la máquina se paró. Sola.

Ya no hay teorías keynesianas o socialdemócratas, ni liberales o capitalistas. Estas son las caricaturas se dice. Pero la caricatura es también un “totum revolutum” dónde no se sabe quién es quién ni a que santo quedarse uno. Mientras ya debemos ir por más de tres billones de dólares públicos inyectados en los mercados –los mercados son bancos, cías de seguros o de fondos de inversión con nombres y apellidos concretos- otros bancos esperan ganar 10.000 millones de euros. Es el caso –menos mal que por una vez es español, aunque nada hay hoy en el mundo del dinero con carné de identidad- del BANCO SANTANDER (CENTRAL HISPANO antes) que espera tener esos beneficios a fin de año. ¿Cómo es posible tanta esquizofrenia? ¿Lo que ganan unos, lo pierden otros? Yo creo que lo que ganan unos y lo pierden otros lo es a costa de nuestros dineros. Y nada más. Pero, ¿se pueden tener beneficios de 10.000 millones sin practicar la usura? ¿Sin cobrar intereses excesivos, sin cobrar comisiones a todo lo que se mueve, sin ser implacable en una demora, sin participar en negocios especulativos, sin …. que a alguien se le caiga la cara de vergüenza de tanta abundancia frente a tanta penuria? ¿Con qué se retribuye a quienes ponemos nuestras nóminas y ahorros –quien los tenga- en sus manos? Yo se lo digo, con el 0,001% en depósitos a la vista.

Se dice que el dinero público que se inyecta para salvar el sistema se destina a salvar los depósitos y no el capital, las acciones. Claro, lo que no se dice es que lo más que salva en España el Fondo de Garantía de Depósitos son 18.000 euros. Si ahora mismo los españoles tenemos más cuatro billones de euros en depósitos, recuperaríamos escasamente uno y medio. Vaya juego. Vaya juerga. Un banco de calidad es aquel que es solvente, antes que rentable. El que sabe gestionar el riesgo antes que dar rienda suelta a su voracidad. La codicia que nos muchos nos ha salpicado a todos. ¿Dónde estaban los árbitros del partido? ¿O es que no los había? Se nos llena la boca de que tiene que haber regulador en el transporte, en las telecomunicaciones, en …¿Dónde estaba el regulador del mercado? ¿Quién regula la economía?

La última burla, son los sueldos de los ejecutivos que han gestionado esta debácle, que han crecido más del 15%, al tiempo que hundían a sus empresas. Como tales subidas inmorales están pactadas y escritas …santa Rita, Rita, lo que se da, no se quita.

Finalmente, se dice que el sistema bancario español es solvente ya que no ha comprado basura. Aparte de que ya nadie sabe qué ha comprado o dejado de comprar, bancos y cajas de ahorro, sobre todo estas últimas, han financiado los millones de ladrillos de estos últimos años de la mayor bolsa especulativa inmobiliaria del mundo. Los parados y no parados, cada vez en mayor número, ¿van a poder pagar un crédito cuyo valor es superior en mucho al valor real de sus ladrillos? Y si no pagan, ¿qué pasa con los balances de los bancos y cajas? Es mucho decir.

1 comentario:

Contribuyente dijo...

Si un economista es capaz de escribir así de claro, como para que hasta un profano, como un servidor, lo entienda, la situación tiene que ser claramente mala.
Si estamos convencidos de que la situación es así ¿qué debemos hacer como pueblo? ¿qué podemos hacer como víctimas de un mal gobierno? ¿cómo podemos pedir responsabilidades de los padecimientos que nos están haciendo pasar? ¿a qué justicia podemos aclamar como ciudadanos?
Entiendo también que no se entienda siquiera lo de un “totum revolutum”, en la esperanza de encontrar una teoría (la praxis es la situación en la que estamos) que justificase los movimientos de los mercados, de las decisiones políticas en aras de un socialismo, de un capitalismo… de un beneficio pronto, utilizando la especulación como moneda de mercado. Ya no es el coste de producción, más un tanto por ciento de beneficio…, Mientras hubo adinerados a los que el sistema, los bancos, las leyes…, les permitiesen beneficiarse alterando el precio de las cosas… parecía que todo iba bien: el ladrillo llegó al precio de oro. Los ciudadanos que compraron una vivienda a ese precio, hoy tienen dificultades….Y es que el estado no tenía que haber consentido nunca ese disparate, pero los dirigentes son personas, muchas veces sin escrúpulos, que si son beneficiarios de la alteración de los precios, como vemos en escándalos por doquier.
Los que viven del paripé seguirán viviendo bien, porque una mano lava la otra, por aquello del corporativismo, del hoy por ti y mañana por mí. ¿Quién pide responsabilidades a estos políticos que viven de la especulación si hasta los jueces están puestos al servicio del gobierno -no de Estado-?
A río revuelto…, ganancia…